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FIN DEL POEMA DE LA PRECIOSA

POEMA DE LA PRECIOSA Y 42. FIN

Noto que en mi rima no estarán presentes
Otros beneficios y frecuentes,
Pero he de finarla antes que impacientes
Y cansados vea, mis caros oyentes.

Qué final tan elegante. Imaginate, sombra lectora, al bardo recitando, ante quien quiera oirle, las maravillas del hospital de Roncesvalles. Si además el público escuchaba los versos del Cantar de Roldan, y alguna prédica incitante en la iglesia, ¡cómo no ponerse en camino a Compostela y pasar por Roncesvalles!.
Está nevando. Las primaveras siempre son tardias aquí, pero cuando las hayas comienzan a abrir...¡menudo espectáculo!
Hoy ha venido un obispo estadounidense con un pequeño grupìto, haciendo el camino de Santiago. Han oficiado una misa y realizado una breve visita apreciando, cómo no, el tesoro del museo.


Monseñor Connolly es el del sombrero claro y chubasquero azul.

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