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Una incognita resuelta. Para D. Emilio

 

 

 


La biblioteca de la Colegiata no es muy grande ni el edificio tiene la antigüedad que se podría suponer en una institución como la Real Colegiata. Es una construcción de 1900 que se levantó al necesitar una ubicación apropiada para los fondos que se conservaban malamente en cajas por las buhardillas después de una larga incautación que duró 75 años.

No voy a extenderme sobre su contenido pues sería tema a tratar en otra entrada, pero hoy voy a comentar una lámina, que se encuentra entre una serie de papeles y hojas sueltas de libros destrozados por los avatares sufridos a través de los siglos. En ella se presenta un repertorio de pequeños escudos numerados con diversas marcas y símbolos en su interior. Abajo indica que fue realizada por Palomino en 1793

La primera vez que D. Emilio Linzoain, bibliotecario archivero de la Colegiata de Roncesvalles (ⴕ 2018), me enseñó la lámina, eso fue hacia 1993, preguntó si sabía que eran aquellas marcas. Siempre pensé que D. Emilio sobrevaloraba mis conocimientos y capacidades; por supuesto mi ignorancia era completa y nunca supimos que estaban representando: ¿marcas de platero?, ¿señales de hidalguía o nobleza? Nada, no acertábamos. La cosa quedó ignorada y saqué una fotocopia de la lámina pues era bonita y curiosa y tal vez en alguna ocasión encontraría respuesta.

Y bien, esa ocasión ha llegado.

 

 

Es temporada baja, hay cierre perimetral de Navarra debido a la epidemia de coronavirus y tengo poco trabajo. Buen momento para investigar y estudiar un poco.

No estaba dedicada al tema de la lámina, cuando he dado con un librito impreso en Madrid por el impresor de Su Majestad y la Casa Real, Aguado, en 1849: Catalogo de la Real Armería. El libro actualizaba el inventario realizado por el “veedor de las Reales Caballerizas”, Ignacio Abadía en 1793 que ya no era válido debido a los destrozos habidos durante la guerra de la Independencia. El contenido de la armería quedó mermado y muy desordenado por lo que se consideró necesario rehacerlo y reordenar los objetos. Tal trabajo fue realizado por el director de las reales caballerizas en aquel momento, el excelentísimo Sr. Marchesi.

Los objetos, armas y efectos militares allí conservados, empezaron a coleccionarse en tiempo de Felipe II y todos los reyes posteriores continuaron acrecentando su contenido, hasta que en tiempo de la guerra de la independencia sufrió la merma que motivó el trabajo del sr. Marchesi. Hubo sucesivas actualizaciones según iba acrecentándose el fondo.

Al final del librito hay unas relaciones numeradas de los arcabuceros de Madrid y de los espaderos toledanos cuyas obras se encuentran en la Real Armería y diversas láminas con imágenes de las marcas que figuran en las armas inventariadas. Entre las láminas encontramos la misma que está en la biblioteca de Roncesvalles, aunque sin autor ni fecha, pero contiene un encabezamiento que nos ilustra de que esas marcas corresponden con su número a la relación de espaderos mencionada.

Podemos deducir, por la fecha que aparece en la lámina existente en la Colegiata, que esa lámina pertenece al inventario de Abadía.Pendiente de confirmar.

Debo confesar que el PDF del libro ya lo tenía en mi ordenador desde 2014, cuando andaba indagando sobre el tríptico de la crucifixión del museo-tesoro de la Colegiata, pero me ceñí al catálogo general de armas, no llegué al final donde aparece la lámina.

Existe varias reimpresiones que se pueden encontrar en los libros de Google Books: En 1854 siendo caballerizo, ballestero y montero mayor, D. Joaquín Fernández de Córdoba, marqués de Malpica y Duque de Arion. Otra de 1863 presenta una portada mucho más sobria, la colección se va incrementando y ya tiene 2659 piezas, pero no están las láminas de marcas.

 Todas las ediciones que hablan del tema de los espaderos toledanos y sus marcas, remiten a un texto sin precisar fecha, manuscrito realizado por Francisco de Santiago Palomares. El sr. Marchesi dice que el manuscrito está en la biblioteca del arzobispo de Toledo y en la de la Academia de la Historia. Por las referencias que el mismo autor menciona, parece ser de finales del S.XVIII

Palomares fue el primero que, extrañado por la ausencia de informaciones escritas sobre la famosa fábrica de espadas de Toledo, perdida a final del siglo XVII, decidió recopilar todos los datos posibles que pudo recabar escribiendo un texto cuyo título era:

“Noticia de la fábrica de espadas de Toledo que por tantos siglos existió hasta fines del siglo XVII en que acabó, y del método que tenían aquellos artífices armeros para forjarlas y templarlas, aceros que usaban y otras particularidades que las hicieron tan famosas en todo el mundo, como apetecidas al presente, y de la que por el rey N. Sr. Que Dios guarde se estableció en esta ciudad año de 1760; por don Francisco de Santiago Palomares, escribano mayor de primeros remates de Rentas decimales de Toledo y su arzobispado”.

El texto es manuscrito pero la lámina es impresa, aunque no sabemos que diseño tenía, si como la que está en Roncesvalles, o la del catálogo de Marchesi. Sombra lectora, si conoces esa lámina primera, un comentario al respecto será bienvenido.

 

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